Como 3 horas de esfuerzo. Masa hecha a mano, no comprada. Espinacas, ricotta y salsa de tomate con albahaca.
La masa tal vez quedó un poco gruesa... pero qué se le va a hacer.
Estoy aprendiendo a tocar djembé. El rico de mi pololo me enseña (o trata). Es loco descubrir una faceta nueva de mi mundo artístico interior que no sabía que podía ni remotamente existir. O sea, si no pude tocar flauta en séptimo básico, y menos todavía tocar guitarra... no se, como que no me dentraba en la cabeza la idea de poder coordinar las dos manos, así como que soy media ñurdita y como dicen por ahí, tengo menos ritmo que una gotera. Pero algo se puede hacer... o sea, no suena tan mal... ya filo.
Aviso, para que después no me jodan. Voy a empezar a escribir otra vez. ¿Cómo te lo explico? cuentos, fábulas sin moraleja, sarta de wevás, no se, lo que salga. DEBO hacerlo.
No voy a estar quieta los dos meses que me quedan de vacaciones, así que güeit for mi.
chaolín.